Crónicas de NieR 7 — Miles de años y una Tierra sin humanos
Capítulos de esta historia
- Miles de años entre ambos: Emil y una Tierra sin humanos
- 1. La desaparición humana y la llegada de los alienígenas
- 2. Una guerra demasiado extensa para Emil solo
- 3. La culpa heredada por los mismos rostros
- 4. El lugar de los soldados para la humanidad
- 5. Por qué cuerpo y recuerdos no siempre vuelven juntos
- Fuentes y alcance
Miles de años entre ambos: Emil y una Tierra sin humanos
Aviso de spoilers: Esta entrega trata los desenlaces de Replicant y la verdad sobre la humanidad en Automata. El largo intervalo entre ambos juegos se conecta mediante lo que confirman sus registros y cronologías relacionadas. No se inventan guerras ni epílogos de personajes entre acontecimientos documentados.

1. La desaparición humana y la llegada de los alienígenas

El protagonista de Replicant recuperó a Yonah, y en E, después de D, Kainé se reencuentra con el protagonista borrado. Sin embargo, esa recuperación no resucita al Señor de las Sombras, el Gestalt Original. El plan de perpetuar la humanidad reuniendo cuerpos y almas ha perdido su fundamento. Que un Replicant recuperado vuelva a ver a sus compañeros y que se detenga el colapso de todos los Gestalts son resultados distintos.
El tiempo del mundo sigue avanzando. No se vacían todas las aldeas a la vez en el instante en que termina la última batalla. Las consecuencias de un sistema imposible de mantener se extienden durante un período largo. La cronología relacionada sitúa la extinción humana en 4198. Entre el final del viaje del muchacho que salió para regresar con su hermana y el momento en que una época posterior registra la ausencia humana transcurren más años. Esas consecuencias prolongadas enlazan con el mundo sin humanos de Automata.
Los Replicants no podían tener hijos entre ellos para mantener las siguientes generaciones. Aunque vivían como familias y poseían identidad propia, la producción y el mantenimiento de sus cuerpos dependían del sistema destinado a recuperar a los humanos. Tras las recaídas continuas de los Gestalts y la pérdida de la posibilidad de reunificación, quienes seguían vivos podían conservar días por delante sin transmitir esa vida a generaciones futuras. Por eso una paz temporal en el hogar del protagonista después de derrotar al Señor de las Sombras puede coexistir con la desaparición final de la humanidad.
La invasión alienígena se fecha más tarde, en 5012. Por tanto, no se deben unir ambos acontecimientos en una secuencia donde los alienígenas expulsan a todos los humanos vivos de la Tierra hacia la Luna y estos desaparecen después. La extinción y la invasión son sucesos diferentes. La explicación que aprenden inicialmente los soldados de Automata es la causa en la que creen y por la que combaten, no un registro fiel de todo el pasado que el lector siguió en Replicant.
Los invasores emplean formas de vida mecánicas como armas de guerra. En el lado terrestre permanecen androides creados por humanos que ofrecen resistencia. Aunque los creadores de uno de los bandos ya no existen, sus creaciones siguen actuando y combatiendo. Automata envía nuevos soldados precisamente a este mundo. La ausencia humana no funciona como una orden automática de terminar la guerra: los seres restantes conservan organizaciones, enemigos y fines que han aprendido a defender.
2. Una guerra demasiado extensa para Emil solo

Emil sobrevive y conecta los dos juegos. En el castillo usó su poder para permitir que avanzaran sus compañeros y sobrevivió incluso cuando solo quedó su cabeza. En E ayudó a Kainé con un cuerpo nuevo. Pero un reencuentro no garantiza un futuro donde las mismas personas permanezcan juntas para siempre. Los largos años posteriores no son un tiempo en que los amigos de una aventura puedan seguir siempre en el mismo lugar.
Emil también participa en la lucha contra los alienígenas. Su enorme poder se enfrenta a una invasión, no a una sola Sombra cuya derrota terminaría la guerra. Hay formas de vida mecánicas repartidas por los extensos campos de batalla terrestres y un conflicto prolongado. Emil responde creando copias de sí mismo. Incapaz de proteger varios frentes a la vez con un cuerpo, produce numerosos individuos semejantes a él y continúa luchando.
La duplicación multiplica su fuerza, pero no conserva su vida intacta. Con las copias repetidas y los años de guerra se desdibujan recuerdos antiguos. Algunos individuos tienen dificultades para saber si son el original y qué experiencias les pertenecen. El Emil de Automata no se esfuerza por recordar a alguien simplemente porque haya olvidado por un momento el nombre de un amigo. Tras el largo combate y la duplicación reiterada, necesita recuperar la memoria de quienes quería proteger.
El comerciante ambulante de Automata no puede tratarse, por tanto, como el muchacho de Replicant conduciendo el mismo cuerpo y conservando todos sus recuerdos. Tiene memorias y vínculos con el Emil original, pero también la condición de individuo posterior a las copias. Los recuerdos que revelan después las Lágrimas lunares, la casa subterránea y el combate de los clones concretan esa condición. Su historia se desarrollará en otra entrega siguiendo las misiones reales.
El muchacho cuyos ojos dificultaban mirar a otros se convierte en un nombre que ha atravesado un tiempo casi incontable. Cambió de cuerpo para salvar a una compañera y aumentó su número para proteger el mundo, pero en el proceso pierde recuerdos conectados con el motivo por el que quería defenderlo. La magnitud de la fuerza no conserva las relaciones de una persona. Comprender esos años hace que recordar a sus queridos amigos en Automata pese más que una recompensa de combate.
3. La culpa heredada por los mismos rostros

En Automata reaparecen los nombres y rostros de Devola y Popola. Esto no significa que las dos personas muertas en el castillo hayan resucitado para trabajar en un campamento terrestre como si nada. Son otras dos androides del mismo modelo. Por compartir modelo con las de Replicant, un fracaso anterior que no provocaron personalmente se adhiere a sus circunstancias actuales.
Tras el fracaso del Proyecto Gestalt, los androides de ese modelo fueron objeto de acusaciones y eliminación. A los supervivientes también se les impusieron medidas para sentir culpa. Es algo distinto de recordar una acción propia que dañó a alguien y arrepentirse. Se les excluye por su modelo, y la propia culpabilidad se les aplica a través del sistema.
La pareja de Automata vive en tierra realizando tareas de suministros y reparaciones. El trato desigual de otros androides continúa incluso después de terminar la explicación histórica. Para entender por qué alguien se siente incómodo con ellas, hay que considerar sus nombres y aspecto, además de sus acciones presentes. Incluso sin humanos, el estigma de haber fallado en protegerlos determina relaciones entre otros seres.
Su posterior elección de ayudar a 9S nace en estas condiciones. No regresan solo como las antiguas administradoras repitiendo el mismo plan. Son dos individuos actuales que eligen actuar para servir de ayuda a alguien. Reconocer un nombre antiguo y distinguir a quién se está viendo son dos necesidades simultáneas. Quienes recuerdan Replicant tienen especial motivo para no fundir ambas parejas en los mismos individuos.
4. El lugar de los soldados para la humanidad

No todos los androides terrestres pertenecen a YoRHa. En Automata están la Resistencia, que lleva mucho tiempo combatiendo y manteniendo bases en el suelo, y YoRHa, que opera alrededor del Búnker orbital. Pueden colaborar, pero no forman una organización única de unidades idénticas. Las relaciones del relato principal nacen donde quienes sostienen la guerra y la supervivencia terrestre se encuentran con soldados de una nueva fuerza que desciende desde arriba.
A los soldados YoRHa se les da el propósito de recuperar la Tierra para la humanidad. Los mensajes y órdenes atribuidos al Consejo de la Humanidad en la Luna lo reafirman una y otra vez. La explicación de que sus creadores humanos siguen vivos allí y deben recuperar su planeta algún día da sentido a la guerra. El lector ya ha seguido la extinción, pero quienes realizan el primer descenso no combaten con pleno conocimiento de esa propaganda desde el principio.
La instalación lunar que conserva registros humanos también es distinta del Búnker donde YoRHa vive y procesa datos. Que ambos estén sobre la Tierra no los convierte en el mismo edificio. En la base orbital donde reciben misiones, bajan al planeta y regresan trabajan la Comandante y las operadoras. Es también el Búnker donde 2B y 9S se reencuentran tras su primera operación. La supuesta voz humana desde la Luna y el espacio donde trabajan sus compañeros son cosas diferentes.
Los tipos de combate y escáner de YoRHa desempeñan funciones distintas. Las misiones de 2B se centran en el combate directo, mientras que 9S destaca en investigación y pirateo. Incluso en el mismo campo de batalla, varían la información accesible y los métodos para resolver un combate. Esa diferencia les da razones para colaborar, pero también genera hechos que solo uno conoce. Importará cuando investigar al enemigo terrestre se convierta en explorar los registros de su propia organización.
5. Por qué cuerpo y recuerdos no siempre vuelven juntos

Un soldado YoRHa puede volver a actuar mediante datos guardados y otro cuerpo incluso después de su destrucción física. Pero entenderlo como inmortalidad perfecta sin pérdidas de memoria impediría comprender el desenlace de la primera operación. Si las experiencias recientes no se transmiten, ese tiempo falta en el cuerpo restaurado. Reencontrarse con un compañero de apariencia idéntica no garantiza que recuerde igual los momentos compartidos.
Esta condición difiere del plan de cuerpos y almas de Replicant. Enviar datos al Búnker no es devolver un Gestalt humano a su cuerpo Replicant correspondiente. Han cambiado las tecnologías y las formas corporales del mundo, y los problemas que ahora afrontan estos soldados son distintos. Sin embargo, vuelve la pregunta de cómo, al reconocer quién es alguien, importan los recuerdos y las relaciones además del cuerpo.
Los pods acompañan a los soldados. Son pequeñas unidades de apoyo que analizan información operativa y ayudan en ataques a distancia y desplazamientos. El pod 042 de 2B y el pod 153 de 9S comienzan transmitiendo órdenes e información, pero observan continuamente las decisiones y recuerdos de los androides vinculados a ellos conforme avanza la historia. Qué hacer con los datos que quedan después de la destrucción de alguien acabará dependiendo también de sus decisiones.
La historia principal transcurre en 11945. Ahora 2B y 9S descienden a una Tierra donde ha pasado un tiempo inmenso incluso desde la llegada alienígena. Su tarea inmediata es destruir un arma mecánica gigantesca. Esa primera operación ya revela que perder un cuerpo y perder los recuerdos no ocurre al mismo ritmo. Después de la época del nombre del protagonista y de la memoria recuperada por Kainé, espera un reencuentro donde el compañero de batalla ya no recuerda a quien luchó con él.
Fuentes y alcance
Se explican conexiones confirmadas por registros del juego y cronologías relacionadas. Se distinguen los clones de Emil del original, los individuos Devola y Popola de ambos juegos, los androides en general de YoRHa y el archivo lunar del Búnker. No se recrean como escenas del juego principal acontecimientos detallados solo en conciertos o novelas. Este comentario narrativo del equipo editorial de TroubleMaker, elaborado con ayuda de IA, no reproduce diálogos ni letras originales. Verificado: 18 de octubre de 2026, Bangkok.
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