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Martijn van Zwieten, un coach de negocios que ha trabajado con estudios que van desde Rusty Lake hasta Bethesda Game Studios, sugiere que los desarrolladores independientes utilicen "objetivos trimestrales" (quarterly rocks) para gestionar el progreso del estudio. Si bien los objetivos anuales proporcionan una dirección a largo plazo, a menudo carecen del enfoque inmediato necesario para evitar que los equipos se distraigan con las tareas diarias.

Derivados de la metáfora de gestión del tiempo de Stephen Covey, los "rocks" representan las cuatro a siete prioridades más críticas para un período de 90 días. Al priorizar estos objetivos sobre las responsabilidades cotidianas, los estudios pueden garantizar que se complete el trabajo esencial. Este proceso obliga a los equipos a desglosar los objetivos anuales en hitos concretos y a corto plazo, fomentando la alineación en todo el equipo central.

Para ser efectivos, los objetivos deben ser específicos y medibles. Se desaconsejan los objetivos vagos, como mejorar un sistema de combate, en favor de resultados claros y verificables, como completar un bucle central para las pruebas de juego. Esta claridad permite a los equipos evaluar el rendimiento de forma objetiva al final de cada trimestre.

El ritmo trimestral también exige una sesión de revisión cada 90 días para discutir los éxitos y fracasos sin asignar culpas. Esta práctica ayuda a los estudios a comprender su capacidad real y mejora la planificación futura. Al aplicar constantemente este marco, el liderazgo puede fomentar un mayor enfoque y responsabilidad en las operaciones de su estudio.

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