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El Palacio Real de Madrid alberga más de 200 lámparas históricas que se consideran parte del tesoro del Patrimonio Nacional. El mantenimiento de estos delicados artefactos requiere un cuidado especializado que va más allá de la limpieza de polvo estándar para garantizar su conservación a largo plazo.

La limpieza de estas luminarias implica un sistema único en el que se colocan grandes piscinas debajo de las lámparas utilizando trípodes. En lugar de retirar las estructuras, se utiliza un sistema de pulverización especializado para pulir los componentes de cristal y bronce directamente en su lugar.

Para evitar daños por humedad, el proceso incluye la recolección de los residuos en las piscinas inferiores y el desmontaje cuidadoso de piezas específicas para su secado manual. Este enfoque técnico se aplica en varios edificios históricos gestionados por la institución.

Las operaciones de limpieza son realizadas por una empresa con 40 años de experiencia en el sector. Este método demuestra cómo las técnicas de mantenimiento modernas han evolucionado para priorizar la conservación de los activos históricos sobre los métodos de limpieza tradicionales.

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