Información clave
La iniciativa Stop Killing Games ha planteado serias preocupaciones con respecto a la recién propuesta Ley de Menores de la UE, describiendo la legislación como una catástrofe potencial para el sector de los videojuegos. Los organizadores argumentan que las medidas políticas bienintencionadas pueden resultar en consecuencias perjudiciales.
Según Ross Scott de Stop Killing Games, la legislación propuesta apunta a prácticas de explotación que afectan a los menores a través de controles parentales obligatorios, restricciones de tiempo de inicio de sesión y reglas de monetización transparentes. Sin embargo, Scott advirtió que el alcance del proyecto de ley sigue siendo excesivamente amplio.
Scott calificó las posibles regulaciones como draconianas, explicando que exigirían la recopilación de datos personales para el acceso a juegos en línea. Otras consecuencias proyectadas incluyen mayores gastos de desarrollo para estudios independientes y la prohibición de servidores privados, lo que podría interrumpir gravemente el mercado europeo de los videojuegos.


