Información clave
Un coleccionista de 72 años en Estados Unidos ha sido implicado en un plan criminal para conseguir cartas coleccionables de Pokémon. El individuo supuestamente colocó un rastreador GPS en el vehículo de una repartidora para monitorear sus movimientos.
El objetivo principal detrás de esta vigilancia ilegal era obtener una ventaja injusta durante el reabastecimiento de las tiendas. Al rastrear a la conductora, el coleccionista pretendía llegar primero a los puntos de venta para comprar el inventario disponible.
El perpetrador ahora enfrenta posibles consecuencias legales por estas acciones. Las autoridades han indicado que el individuo podría ser sentenciado a hasta 180 días de prisión por el uso no autorizado del dispositivo de rastreo.
Este incidente destaca los extremos a los que llegan algunas personas dentro del mercado secundario de cartas coleccionables. La situación sirve como ejemplo de los problemas continuos con respecto a la falta de control sobre el entorno de reventa de este pasatiempo.


