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Castlevania: Belmont’s Curse sigue a Trevor Belmont y a su hija, Rose, mientras llegan al París de 1499 para investigar una sospechosa petición de ayuda de la catedral de Notre-Dame. La narrativa introduce un nuevo capítulo para el linaje Belmont, con múltiples finales que fomentan la rejugabilidad. Aunque los fans de la serie pueden apreciar el regreso de personajes y la historia, el crítico señala que los recién llegados podrían encontrar la historia menos accesible.
El juego adopta una estructura de Metroidvania, lo que requiere que los jugadores lean documentos meticulosamente e interpreten pistas de cartas del tarot para navegar por entornos complejos e interconectados. A diferencia de las entregas tradicionales, el movimiento y el combate son de ritmo rápido, lo que genera comparaciones con Dead Cells. Los jugadores pueden adquirir poderes de los jefes que interactúan con la narrativa, añadiendo personalidad a la experiencia.
El crítico destaca frustraciones significativas con las plataformas y las mecánicas de precisión. Específicamente, la cámara a veces no logra seguir los movimientos rápidos, lo que provoca daños injustos por trampas. Además, el crítico señala que el uso del látigo y la puntería de las armas pueden sentirse imprecisos, lo que complica las peleas contra los jefes. A pesar de estos problemas, el juego ofrece opciones de accesibilidad, como aparecer directamente antes de las salas de los jefes, para mitigar los picos de dificultad.
En última instancia, el título moderniza con éxito la franquicia con arte de alta calidad y una jugabilidad fluida. Aunque los fans de toda la vida pueden debatir sobre el alejamiento del movimiento tradicional de la serie, el juego sigue siendo una experiencia convincente y desafiante tanto para los nuevos jugadores como para los que regresan.


